Reforma de cocina en Carles III (Barcelona)

El objetivo fundamental, en esta reforma de cocina, era aprovechar la luz natural que tiene el piso, sin que ello conllevara la apertura total de la cocina al salón-comedor. De acuerdo con esto, se propuso una estructura cristalera, lacada en blanco, con una ventana pasa-platos integrada y una puerta corredera a techo. Al quedar semi-integrada en el salón, esta cocina recibe luz natural en abundancia y disfruta de unas vistas verdes y agradables.

El combinado de la baldosa biselada, el mueble de cocina lacado de un color topo, con molduras y vitrinas, y el empapelado dan una suave apariencia rústica.

La fregadera clásica de porcelana blanca hace buen juego con la encimera de silestone.

La cocina dispone de una mesa y una televisión colgada en la pared y, en definitiva, está totalmente equipada.

Claramente se ha buscado un marcado estilo rústico para esta reforma, aunque sin exageraciones innecesarias y sin tener que prescindir de las prestaciones que aportan los materiales modernos.